Sobre carga social y desgaste de los cuidadores de personas mayores con
dependencia funcional
Renne Adanicore Corral Bravo Universidad Autónoma de Ciudad Juárez
Dra. Alejandra Rodríguez Tadeo Universidad Autónoma de Ciudad Juárez
Dr. David Vásquez Guzmánz Universidad Autónoma de Ciudad Juárez
Resumen
El envejecimiento de la población en México ha aumentado el número de personas mayores con dependencia funcional, es decir, que necesitan ayuda para realizar actividades básicas de la vida diaria como moverse, alimentarse o cuidar su higiene. Ante la falta de servicios formales de atención y personal especializado, gran parte de este cuidado recae en los cuidadores informales, generalmente familiares que brindan apoyo sin recibir capacitación ni remuneración. En muchos casos se trata de mujeres —principalmente hijas de la persona mayor— que enfrentan una carga física, emocional y económica considerable. Diversos factores culturales, sociales, económicos y políticos influyen en la intensidad de esta sobrecarga, la cual puede afectar la salud del cuidador y también la calidad del cuidado que recibe la persona mayor. Este artículo analiza cómo estas condiciones se relacionan entre sí y por qué el cuidado informal se ha convertido en un desafío social creciente. Comprender este fenómeno permite visibilizar la importancia de fortalecer las redes de apoyo, promover políticas públicas y desarrollar estrategias que protejan tanto a quienes requieren cuidados como a quienes los brindan.
Introducción
El envejecimiento de la población en México ha traído consigo un mayor número de personas mayores que presentan dependencia funcional, es decir, dificultad para realizar actividades básicas de la vida diaria sin ayuda. Se estima que para el año 2026, el 28.2 % de las personas mayores en México tendrá algún grado de dependencia leve o severa (Figura 1), lo que incrementará la necesidad de atención y cuidados de salud debido a su discapacidad o dependencia [1].

Una persona con dependencia funcional requiere apoyo para actividades como la movilidad, la
alimentación, la higiene personal o la administración de medicamentos. Con frecuencia, estos
cuidados son realizados por un miembro de la familia que no cuenta con capacitación formal ni recibe
remuneración económica por brindar estas atenciones dentro del hogar; a estas personas se les conoce
como cuidadores informales [2].
Los cuidadores informales desempeñan un papel fundamental para mantener la calidad de vida
de las
personas mayores con dependencia funcional. Sin embargo, asumir esta responsabilidad puede generar
una importante carga física, emocional y social.
Diversos factores influyen en la sobrecarga que experimentan los cuidadores. Entre ellos se
encuentran aspectos biológicos, psicológicos, económicos y sociales [3]. Esta sobrecarga no solo
afecta la salud y el bienestar del cuidador, sino que también puede repercutir en la calidad del
apoyo que recibe la persona mayor dependiente.
La salud de la persona mayor con dependencia y la duración del cuidado
El estado funcional de la persona mayor y el tiempo durante el cual requiere atención son elementos clave para comprender la carga que enfrentan los cuidadores informales (Tabla 1).
| Factor | Ejemplos |
| Sociodemográficos Culturales Socioeconómicos Sociales Políticos e institucionales |
sexo del cuidador, edad, nivel educativo, relación familiar roles tradicionales de género, expectativas familiares ingresos del hogar, empleo del cuidador, acceso a servicios apoyo familiar, redes de apoyo comunitario programas de apoyo, políticas públicas de cuidado |
Durante el envejecimiento se produce un desgaste natural de las funciones físicas y mentales. Cuando
este proceso se combina con la presencia de enfermedades crónicas, muchas personas mayores comienzan
a experimentar dificultades para cuidar de su propia salud y para realizar actividades básicas de la
vida diaria [4].
La literatura científica indica que cuanto mayor es el deterioro del estado de salud de
la persona
mayor, mayor es el tiempo que el cuidador debe dedicar a su atención. Esta intensidad del cuidado se
relaciona directamente con la carga que experimenta el cuidador [5], [6], [7].
Aunque el estado de salud de la persona mayor es uno de los factores principales asociados
al
agotamiento del cuidador, también intervienen otros elementos relacionados con el contexto social,
cultural y económico.
Factores sociodemográficos
Las características individuales del cuidador informal influyen en la manera en que se experimenta la
carga del cuidado. Diversos estudios coinciden en que la mayoría de los cuidadores informales suelen
ser mujeres, con frecuencia hijas de la persona mayor, muchas veces casadas y con una edad
aproximada de 40 años.
En algunos casos presentan niveles de escolaridad bajos y se dedican principalmente a las labores
del hogar, aunque también pueden desempeñar un empleo formal además de las tareas de cuidado. Con
frecuencia viven en el mismo hogar que la persona mayor dependiente y presentan síntomas de estrés o
sobrecarga derivados de las responsabilidades de cuidado [5], [7].
Estas características reflejan las condiciones sociales y familiares que influyen en la asignación
de este rol.
Factores culturales
El contexto cultural y las expectativas sociales sobre quién debe proporcionar los cuidados también
influyen en la persona que asume el papel de cuidador y en la manera en que experimenta la carga
emocional asociada al cuidado [5].
En muchas sociedades, el rol tradicional de la mujer dentro del hogar incluye la
responsabilidad
principal de brindar cuidados y apoyo familiar. Esta distribución desigual de responsabilidades
puede aumentar el riesgo de agotamiento en las cuidadoras.
Además, las mujeres suelen enfrentarse con mayor frecuencia a condiciones laborales
informales o
precarias, así como a una mayor carga de actividades domésticas, lo que incrementa la intensidad del
trabajo de cuidado [5], [6], [7].
Factores socioeconómicos
Los cuidadores informales a menudo enfrentan dificultades económicas debido a la necesidad de reducir
sus horas de trabajo o incluso abandonar su empleo para cuidar a su familiar.
La pérdida de ingresos puede generar estrés financiero y limitar el acceso a servicios de
salud
asociados al empleo formal. En otros casos, cuando la situación económica lo exige, el cuidador debe
combinar el cuidado familiar con un trabajo remunerado, lo que incrementa aún más la carga de
responsabilidades y reduce el tiempo disponible para el descanso o el ocio [8].
Asimismo, el acceso a información, educación, capacitación y apoyo emocional es fundamental
para
disminuir la sobrecarga del cuidador. La falta de conocimientos o habilidades en el cuidado de
personas dependientes puede generar mayor estrés, especialmente cuando no se cuenta con formación
específica en este tipo de atención [9].
Factores sociales
La disponibilidad y calidad del apoyo social pueden reducir de forma importante la carga del
cuidador. El respaldo de familiares, amistades o redes comunitarias puede facilitar la distribución
de responsabilidades y disminuir el estrés.
Por el contrario, la falta de apoyo social puede provocar aislamiento y un mayor desgaste
emocional.
En muchos casos, la cantidad de apoyo disponible depende de la composición del hogar: las familias
con más miembros pueden ofrecer una red de apoyo más amplia.
Sin embargo, cuando la persona mayor dependiente vive sola o con muy pocos familiares
cercanos, la
carga del cuidado suele recaer en una sola persona, lo que incrementa el riesgo de sobrecarga [7].
Contexto político y gobernanza
Las políticas públicas y los programas sociales también influyen en la experiencia de los cuidadores
informales. La participación del Estado, la sociedad civil y el sector privado puede contribuir a
mitigar o agravar el problema.
La existencia de programas de apoyo —como servicios de asistencia domiciliaria,
capacitación para
cuidadores o grupos de apoyo emocional— puede proporcionar recursos que reduzcan la carga del
cuidado y mejoren la calidad de atención que recibe la persona mayor.
En contextos donde estos recursos o políticas son limitados o inexistentes, la carga del
cuidado
tiende a aumentar significativamente [7], [8].
La sobrecarga que experimentan los cuidadores informales puede afectar negativamente la
calidad del
cuidado que brindan a las personas mayores dependientes. Esto puede traducirse en un aumento de
errores en la atención, menor capacidad de vigilancia de las necesidades de la persona mayor o una
disminución en la empatía durante el cuidado [10].
Además, el desgaste constante puede afectar la salud física y mental del cuidador, lo que
reduce su
capacidad para continuar desempeñando esta labor y compromete su bienestar general.
Conclusión
La evidencia científica muestra que la sobrecarga que experimentan los cuidadores informales de personas mayores con dependencia funcional constituye un importante problema de salud pública.Referencias