Autoevaluación de madres y padres en relación con los roles de género
Jesus Daniel Rivas Valenzuela
Estudiante de Ingeniería Biomédica

Una reciente investigación realizada en el Departamento de Sociología de la Universidad de Washington [1] analiza cómo los roles de género y la clase social influyen en la autoevaluación de madres y padres en su rol parental; se demostró cómo factores como el género, el estatus económico y la educación afectan la percepción que tienen los padres sobre su desempeño en la crianza.

En la época moderna, los roles paternales se ven fuertemente influenciados por los roles de género impuestos por la sociedad, este no es un tema nuevo, tomemos como punto de partida la Revolución Industrial, que trajo consigo este modelo de familia tradicional donde se le etiqueta a los padres como sustentadores de la familia y las madres como cuidadoras.

Estos roles han causado el nacimiento de estándares en cuanto a la crianza se refiere, donde el aumento de la desigualdad económica coincide con una intensificación de dichos estándares de crianza. Factores como género, estatus económico, raza, etnia, escolaridad de los padres y otros más, son clave para entender cómo y por qué los padres (tanto madre como padre) se perciben a sí mismos como figuras paternales.

En primera instancia, hay que definir la importancia del género como un marco cultural para la autopercepción en padres y madres y cómo es que, con base en esa autopercepción, evalúan su calidad como figuras paternas.

En segundo lugar, los estereotipos de género influyen en las autoevaluaciones al producir estándares de identidad distintos para madres y padres. Por ejemplo, las madres tienden a sentirse más culpables por dedicar más tiempo al trabajo que a sus hijos/familia, mientras que los padres, por el contrario, tienden a sentir más orgullo por trabajar y proveer económicamente al hogar que pasar tiempo en familia y dedicar tiempo a la crianza.

Además, debido a esta cultura a las madres se les reprocha más la ausencia como figura parental (independientemente del motivo) en comparación con los padres, que suelen tener una tasa de ausencia mucho mayor. Por lo que, el proveer económicamente, suele ser más importante por la parte del padre y el cuidado y sustento familiar por la parte de la madre.

Aunque actualmente, este modelo de crianza es cada vez más anticuado en un escenario donde los adultos jóvenes priorizan el sustento y la crianza como un trabajo en pareja compartido para ambas figuras paternas.

Entre la variedad de escenarios posibles, existe uno donde los padres al no ser el sostén de la familia priorizan su participación en la crianza y destacan la importancia de estar presente para los hijos. Estudios recientes destacan que los padres que frecuentan la convivencia con los hijos experimentan menos fatiga, estrés, tristeza.

Ahora, uno de los factores principales, radica en torno a las diferencias de clases sociales donde los que forman parte de la clase media suelen tener un estilo de crianza más estructurado donde involucran profesionales de salud mental, salud física y profesores en comparación con las personas menos favorecidas, que suelen tener un enfoque más natural, donde la independencia de los hijos sobresale, se tienen menos conversaciones y además se enfocan más en dar órdenes que en guiar.

Expertos en el tema, destacan que, aunque en general los padres de ambas clases tienen los mismos ideales, los más desfavorecidos no cuentan con los recursos necesarios para poder ejecutar de la mejor manera su crianza, por lo que inconscientemente adoptan otro modelo.

A pesar del avance hacia la igualdad de género, las madres tienden a autoevaluarse de una manera negativa aun cuando tienen una participación parental y aportación económica al mismo nivel. Las madres tienden a esforzarse más por alcanzar una autoevaluación positiva al tener estándares más estrictos. Esto solo demuestra la importancia de la disociación de los roles de género como evaluador social.

Referencias

[1] P. Ishizuka, «Parental self-evaluations by gender and social class: Shared,» Social Science Research, vol. 128, p. 15, 21 Febrero 2025. https://doi.org/10.1016/j.ssresearch.2025.103156