Energía del desierto, supercapacitores flexibles a base de
nopal
Karen Ayala Martinez
Universidad Autónoma de Querétaro
Mtro. Jorge
Arredondo-Espínola
Centro de Investigación en Materiales Avanzados
Dr. Noé Arjona
Centro de Investigación en Materiales Avanzados
Dra. Minerva Guerra Balcázar
Universidad Autónoma de Querétaro
Resumen
El almacenamiento de energía proveniente de fuentes renovables, como el sol y el viento, representa uno de los principales desafíos tecnológicos actuales. Una alternativa prometedora son los supercapacitores, dispositivos capaces de cargarse rápidamente y liberar energía de forma eficiente. En este contexto, el nopal ha despertado interés científico debido a que puede transformarse en biocarbón, un material conductor con propiedades adecuadas para fabricar supercapacitores flexibles utilizados en dispositivos electrónicos y tecnologías portátiles. Además de aprovechar un recurso abundante y de bajo impacto ambiental, esta propuesta contribuye al desarrollo de sistemas energéticos más sostenibles y accesibles. El uso del nopal no solo reduce residuos agrícolas, sino que también impulsa nuevas aplicaciones para las energías renovables en regiones áridas y con escasez de agua. Este artículo explora cómo una planta emblemática de México podría convertirse en parte clave de las tecnologías energéticas del futuro.Introducción
El avance tecnológico ha tenido como resultado la búsqueda del confort en la vida del ser humano,
mejorando la calidad de vida y facilitando las actividades diarias. Esto ha revolucionado el
transporte, la comunicación, el deporte, la medicina y la seguridad. Uno de los mayores avances
tecnológicos de la humanidad son los sistemas de almacenamiento energético, los cuales hacen posible
el desarrollo de dispositivos móviles y estacionarios, como celulares, computadoras, glucómetros,
vehículos eléctricos y sistemas de respaldo eléctrico, entre otros. Debido a la gran capacidad que
poseen los dispositivos de almacenamiento energético [1], estos representan una alternativa para
disminuir las problemáticas ambientales relacionadas con el uso de combustibles fósiles y una
solución para resolver la intermitencia de las energías renovables.
Esta intermitencia limita el uso de las tecnologías verdes. Por ejemplo, los sistemas
eólicos solo
producen energía cuando existen corrientes de aire suficientes para mover las turbinas de los
aerogeneradores, limitando su aplicación a zonas específicas y generando energía de forma
inconstante, la cual puede desperdiciarse cuando no se utiliza. Por este motivo, se buscan nuevas
formas de almacenamiento energético que permitan conservar la energía generada por los sistemas
renovables y mantener un flujo constante de energía (Figura 1).

Figura 1. Esquema representativo de las energías renovables (solar, hídrica, eólica y térmica) y las alternativas para solventar la intermitencia de estos sistemas.
Existen diferentes sistemas de almacenamiento energético que ayudan al proceso de descarbonización
del planeta; entre ellos destacan las baterías y los capacitores. En el caso de las baterías, los
sistemas de iones de litio son los más utilizados, ya que poseen una alta capacidad específica,
permitiendo almacenar una gran cantidad de energía y suministrarla durante largos periodos de
tiempo. Por otro lado, los capacitores son considerados sistemas de alta potencia, ya que pueden
proveer altas densidades de energía en poco tiempo y recargarse rápidamente [2].
Es importante mencionar que las baterías de ion-litio pueden recargarse hasta 3000 veces,
presentando un deterioro gradual del sistema, mientras que los capacitores suelen operar entre 2000
y 20 000 ciclos con una disminución aproximada de 10 % de su capacidad energética [3]. Aunque estos
sistemas suelen compararse, también permiten el desarrollo de tecnologías duales e híbridas que
maximizan sus aplicaciones y optimizan su tiempo de vida. Un ejemplo son los vehículos eléctricos,
los cuales incorporan capacitores para el frenado regenerativo, aumentando la autonomía del sistema
de almacenamiento energético hasta en un 25 % y prolongando la vida útil de las baterías hasta 10
veces [4]. Asimismo, la incorporación de capacitores en elevadores puede reducir el gasto energético
hasta en un 70 %, disminuyendo costos de operación en edificios comerciales, hospitales y
aeropuertos [5].
La ciencia detrás de los supercapacitores
El mundo de los capacitores es bastante amplio, existiendo capacitores convencionales y capacitores
electroquímicos, entre ellos los capacitores electrolíticos, supercapacitores y pseudocapacitores.
Estos dispositivos se componen de dos electrodos (materiales conductores de electrones) y un medio
separador, diferenciándose principalmente por su funcionamiento y componentes.
Por un lado, los capacitores convencionales se componen de electrodos elaborados con láminas
metálicas separadas por un material aislante llamado dieléctrico, lo que permite almacenar una
cantidad limitada de carga [6]. Por otro lado, los capacitores electroquímicos incorporan un
electrolito (sustancia que contiene iones y permite conducir electricidad) y poseen una mayor
capacidad de almacenamiento.
Los supercapacitores incorporan dos electrodos elaborados con materiales altamente porosos,
principalmente carbones modificados como grafeno y nanotubos de carbono, separados por un
electrolito [7]. Para comprender la diferencia entre un supercapacitor y un capacitor electrolítico,
se debe considerar el cambio en el área real de los electrodos. Mientras que una lámina metálica
posee una superficie relativamente plana, los materiales porosos incrementan sustancialmente el área
disponible gracias a la presencia de poros, rugosidad y tamaño de partícula. Esto genera más zonas
donde los iones del electrolito pueden adsorberse, aumentando así la capacitancia específica (F g⁻¹,
cantidad de carga almacenada por gramo de material), como se observa en la Figura 2.

Figura 1. Esquema comparativo entre un capacitor electrolítico y un supercapacitor, detallando la diferencia en la estructura de los electrodos y su influencia en la adsorción de iones.
Asimismo, existen los pseudocapacitores, los cuales combinan características de las baterías y los capacitores. A diferencia de los capacitores convencionales, que no llevan a cabo reacciones químicas ni electroquímicas durante su funcionamiento, los pseudocapacitores aprovechan reacciones similares a las presentes en las baterías para aumentar el número de cargas y el potencial del sistema [8].
Biocarbones: energía a partir de residuos orgánicos
Los supercapacitores han ganado gran relevancia en la comunidad científica debido al interés por
desarrollar electrodos elaborados con carbones porosos, nanoestructurados y con gran estabilidad
electroquímica, propiedades que determinan su capacidad de almacenamiento energético y tiempo de
duración. Además, se han impulsado investigaciones para obtener carbón a partir de materia orgánica
de desecho, como grano de café, cáscara de coco, cáscara de plátano y bagazo de agave, entre otros.
Esto permite disminuir costos de fabricación, reducir la huella de carbono y minimizar la toxicidad
ambiental [9].
El uso de nopal ha tomado gran importancia para el desarrollo de supercapacitores, debido a
su
adaptabilidad a temperaturas y entornos extremos, así como a su bajo consumo de agua. Estas
características posicionan al nopal como un excelente candidato para proyectos de reforestación y
economía circular en regiones áridas y semiáridas, principalmente en México, África y Oceanía.
Una de las principales inquietudes al emplear alimentos como materia prima es el posible
aumento en
el precio de la canasta básica, impactando negativamente a la población. Sin embargo, este factor se
descarta en el caso del nopal, ya que en México se desecha aproximadamente el 63 % de su producción
debido a la sobreproducción (SEDESOL, 2018) [10]. Esto representa una oportunidad para desarrollar
sistemas de almacenamiento energético con bajo impacto ambiental y social, sin necesidad de extraer
materias críticas.
¿Por qué usar nopal?
Debido a su naturaleza orgánica, el nopal presenta altos contenidos de carbono y, en menor
proporción, heteroátomos (átomos distintos al carbono presentes en la estructura) como oxígeno,
azufre, nitrógeno, fósforo, magnesio, aluminio y silicio. En ingeniería de materiales, la
incorporación de otros elementos dentro de la estructura del carbono genera irregularidades llamadas
defectos, los cuales podrían afectar negativamente algunas propiedades. No obstante, un nivel
controlado de estos defectos puede ser beneficioso, ya que permite optimizar características como la
resistencia a la corrosión, el aumento del área superficial y la estabilidad mecánica y química.
Para obtener biocarbones, la materia orgánica es sometida a un tratamiento térmico en
atmósfera
inerte, proceso conocido como carbonización. Mediante el control de parámetros como tiempo y
temperatura, es posible modular el grado de defectos presentes en el material.
Del nopal al biocarbón conductor
El biocarbón a base de nopal fue obtenido mediante la deshidratación de pencas de nopal, las cuales posteriormente fueron molidas mecánicamente. Una vez molido, el material fue tratado térmicamente en un rango de temperaturas de 600 a 900 °C en atmósfera de nitrógeno, permitiendo la obtención de un carbón conductor y favoreciendo la evaporación de residuos orgánicos, lo que genera poros y aumenta el área superficial [11]. Finalmente, el biocarbón fue sometido a un proceso de activación química en medios ácidos y básicos con la finalidad de modificar su estructura morfológica y química [12], mejorando así sus propiedades electroquímicas.
Supercapacitores flexibles: la electrónica del futuro
Uno de los sistemas más novedosos en el campo de los supercapacitores son los dispositivos flexibles.
Este tipo de supercapacitores amplía las aplicaciones de los capacitores rígidos, permitiendo el
desarrollo de electrónica vestible y biosensores, entre otras tecnologías. Mediante la incorporación
de supercapacitores en el recubrimiento de cables eléctricos, es posible optimizar el espacio y
reducir la necesidad de módulos independientes de almacenamiento energético.
El desarrollo de sistemas flexibles presenta nuevos retos. Por un lado, los electrodos de
carbón
deben ser mecánicamente estables para soportar torsiones, estiramientos y flexiones sin comprometer
su desempeño. Por otro lado, el uso de electrolitos cuasi sólidos, es decir, películas poliméricas
con alta capacidad de adsorción de electrolito, puede mejorar el desempeño del dispositivo, pero
también comprometer su estabilidad dimensional y mecánica, llegando a romperse o deformarse y
afectando negativamente el rendimiento del capacitor [13].
La Figura 3 muestra el proceso de obtención de biocarbón a partir de nopal como materia
prima. A
través de un tratamiento térmico controlado, se generan estructuras carbonosas con propiedades
conductoras, porosas y nanoestructuradas, además de un grado específico de defectos. Estas
características contribuyen a mejorar el desempeño electroquímico del material, haciéndolo adecuado
para su aplicación en supercapacitores flexibles (Figura 3).

Figura 3. Proceso de elaboración de supercapacitores flexibles a partir de nopal.
Conclusiones
Los supercapacitores flexibles elaborados a base de biocarbón de nopal representan una alternativa viable y sostenible para disminuir el impacto ambiental asociado al desarrollo de sistemas de almacenamiento energético. Esta propuesta no compromete la economía de la sociedad y contribuye a reducir los residuos derivados del cultivo de nopal. Además, su aplicación puede extenderse a regiones del mundo con problemas hídricos o condiciones climáticas extremas.
Referencias