La revolución 3D en la medicina: stents que desaparecen y salvan
vidas
Ing. Jordi A. Ramirez Meza
Camacho
Universidad Autónoma de Ciudad Juárez
Resumen
La impresión 3D está transformando la medicina con el desarrollo de stents bioabsorbibles, pequeños dispositivos que mantienen abiertas las arterias y luego se degradan de forma natural dentro del cuerpo. A diferencia de los stents metálicos tradicionales, estos nuevos implantes, fabricados con materiales biodegradables como la policaprolactona y el ácido poliláctico, brindan soporte temporal sin dejar residuos permanentes. El artículo explica cómo la manufactura aditiva permite crear stents personalizados con gran precisión, mejorando sus propiedades mecánicas y reduciendo costos de fabricación. Además, muestra aplicaciones innovadoras en cirugía pancreática, donde los dispositivos pueden adaptarse a la anatomía específica de cada paciente para facilitar procedimientos complejos y disminuir complicaciones. Esta investigación demuestra el enorme potencial de la impresión 3D para impulsar una medicina más personalizada, segura y eficiente, abriendo nuevas posibilidades para el tratamiento de enfermedades cardiovasculares y otras condiciones que requieren dispositivos médicos avanzados.Introducción
Imaginen que su cuerpo necesita un pequeño andamio interno para ayudar a sanar una arteria bloqueada.
Los tratamientos tradicionales, utilizados desde hace décadas, emplean stents metálicos permanentes
(estructuras tubulares hechas de materiales como acero inoxidable o titanio) que permanecen en el
cuerpo de manera indefinida. Aunque estos stents son efectivos para mantener la arteria abierta
inmediatamente después del procedimiento, su permanencia puede generar problemas a largo plazo, como
inflamación vascular, alteración de la función vasomotora (capacidad natural de los vasos sanguíneos
para contraerse y relajarse) y un riesgo continuo de complicaciones graves, como la trombosis tardía
[3], [4].
El problema es simple: el papel del stent es temporal, limitado a la intervención y al
periodo
necesario para que la arteria sane y el tejido interno se recupere. Una vez reparado el vaso
sanguíneo, el metal se convierte en un cuerpo extraño innecesario [3], [4].
Para superar estas limitaciones, la ciencia médica ha desarrollado los stents bioabsorbibles
o
biodegradables (BRS, por sus siglas en inglés: Bioresorbable Scaffolds). Estos dispositivos están
diseñados para brindar soporte mecánico únicamente durante el tiempo necesario para la recuperación
del vaso sanguíneo y después disolverse y ser absorbidos por el cuerpo, dejando la arteria libre y
recuperando su función normal [3], [4]. Esta estrategia tiene el potencial de mejorar
significativamente la permeabilidad arterial a largo plazo.
Sin embargo, fabricar estos dispositivos biodegradables, especialmente a la escala y
precisión
necesarias para implantarlos en vasos sanguíneos como las arterias coronarias, representa un gran
desafío tecnológico [4], [5].
Aquí es donde entra en juego la impresión 3D o Manufactura Aditiva, una tecnología que
construye
objetos capa por capa a partir de un diseño digital. Este método ha surgido como una alternativa
prometedora y económica para producir dispositivos médicos poliméricos, incluidos los stents [1],
[2], [4].
En este artículo de divulgación exploraremos cómo la impresión 3D no solo hace posible
fabricar
stents que se disuelven, sino también adaptarlos a las necesidades específicas de cada paciente.
Además, se describen los materiales utilizados, la forma en que los científicos logran la precisión
necesaria y las implicaciones de esta tecnología en áreas médicas como la cardiología y la cirugía
pancreática [1], [2], [4], [6].
La solución biodegradable: materiales y desafíos
Para fabricar stents bioabsorbibles se utilizan polímeros biodegradables, es decir, materiales
plásticos médicos que el cuerpo puede descomponer en sustancias inofensivas, como agua y dióxido de
carbono, mediante un proceso químico llamado hidrólisis [3], [4].
Dos materiales destacan en la investigación de estos dispositivos: la policaprolactona (PCL) y el
ácido poliláctico (PLA) [1], [2], [4].
La impresión 3D: la herramienta precisa
Tradicionalmente, los stents metálicos se fabrican mediante microcorte láser. Aunque este proceso es
efectivo, el calor generado puede provocar daños en el material, como zonas afectadas térmicamente,
microfisuras y residuos que requieren costosos procesos posteriores de limpieza y reparación [4],
[5].
La Manufactura Aditiva ofrece una alternativa más rápida, limpia y económica. La técnica más
utilizada en la investigación de stents poliméricos es la Fabricación por Deposición Fundida (FDM,
por sus siglas en inglés: Fused Deposition Modeling). En este método, un filamento plástico se funde
y se deposita capa por capa mediante una boquilla muy fina hasta construir la estructura final [1],
[4].
En el caso de los stents, los investigadores desarrollaron una impresora 3D tubular basada
en
tecnología FDM. A diferencia de las impresoras convencionales, esta máquina utiliza una plataforma
rotatoria controlada por computadora [1]. Este detalle es importante porque los stents son
estructuras cilíndricas y, si se imprimieran sobre una base plana, requerirían soportes internos
difíciles de retirar y capaces de dañar la pieza final. Gracias a la plataforma rotatoria, el stent
puede construirse directamente sobre una superficie cilíndrica, simplificando el proceso y mejorando
la eficiencia de fabricación [1], [4].
En la Figura 1 se muestra un esquema simplificado de esta impresora tubular, donde el
filamento de
PCL o PLA se funde y deposita sobre una plataforma rotatoria para formar el stent.

Ajustando la precisión: el efecto de los parámetros de impresión
Para que un stent funcione correctamente debe tener una precisión dimensional extremadamente alta, del orden de micrómetros [1]. Los investigadores analizaron cómo distintos parámetros de impresión afectan las características físicas del stent de PCL, como su precisión dimensional, la distribución del material y su comportamiento radial [1]. Los principales parámetros estudiados fueron [1]:
La estructura del material y el comportamiento radial
Además de la forma del stent, también es importante conservar adecuadamente la estructura interna del
material, conocida como cristalinidad. Una mayor cristalinidad incrementa la rigidez y la
resistencia mecánica, aunque también modifica la velocidad de degradación del polímero [3], [5].
Los estudios encontraron que el proceso de impresión 3D altera muy poco la estructura del
PCL, lo
que representa una ventaja importante frente al corte láser, ya que evita tratamientos posteriores
costosos para restaurar las propiedades del material [1], [4].
En cuanto al comportamiento radial, los stents de PCL mostraron gran flexibilidad, con una
expansión
promedio cercana al 320 % y un retroceso elástico (recoil) de aproximadamente 22 % [1]. Esta
flexibilidad permitió evitar rupturas durante la expansión del dispositivo.
La capacidad de expansión radial es fundamental para mantener abierto el vaso sanguíneo
después de
la angioplastia [4], [5]. En la Figura 2 se presenta un gráfico que ilustra la elevada expansión y
el bajo retroceso elástico de los stents de PCL.

La ingeniería de stents compuestos (PCL/PLA)
Aunque el PCL ofrece gran flexibilidad, también presenta un inconveniente: su retroceso radial
después de la expansión es relativamente alto [1]. En contraste, el PLA tiene un retroceso mucho
menor gracias a su mayor rigidez, pero su capacidad de expansión es limitada [2].
Para combinar las ventajas de ambos materiales, los investigadores desarrollaron stents
compuestos
de PCL/PLA utilizando la misma tecnología de impresión 3D tubular [2]. Esta técnica permite fabricar
estructuras multicapa, algo muy difícil de lograr con métodos tradicionales como el corte láser [1],
[2].
Los stents compuestos mostraron propiedades prometedoras [2]:

Stents para cirugía pancreática: un caso de estudio en personalización
La aplicación de stents biodegradables impresos en 3D no se limita a las arterias coronarias. También
ofrece soluciones prometedoras en cirugías complejas, como la pancreatoduodenectomía, un
procedimiento frecuente en pacientes con tumores en la cabeza del páncreas [6].
Una de las principales complicaciones posteriores a esta cirugía es la fístula pancreática
postoperatoria (POPF, por sus siglas en inglés: Postoperative Pancreatic Fistula), que ocurre cuando
el jugo pancreático se filtra hacia el abdomen [6].
Los stents de silicona tradicionales presentan dos problemas principales [6]:
Resultados prometedores en cirugía pancreática
Los experimentos realizados en mini cerdos tibetanos compararon los stents impresos en 3D con los
stents tradicionales de silicona [6].
Los resultados mostraron una reducción significativa en el tiempo quirúrgico y en la
duración de la
anastomosis pancreaticoyeyunal, es decir, la unión quirúrgica entre el páncreas y el intestino [6].
En términos de seguridad, no se observaron diferencias importantes en complicaciones
postoperatorias, como pancreatitis o fístulas pancreáticas, respecto al grupo tratado con stents
convencionales [6].
Además, el análisis inmunohistoquímico confirmó que el dispositivo no incrementó la
inflamación
local, lo que respalda su biocompatibilidad [6].
La impresión 3D también demostró una gran precisión anatómica, con discrepancias máximas de
solo 0.2
mm entre las mediciones obtenidas mediante tomografía y las observadas durante la cirugía [6].
Impacto y reflexión social
La impresión 3D de stents bioabsorbibles representa un avance importante hacia la medicina
personalizada y los tratamientos mínimamente invasivos [2], [4], [6].
Entre sus principales beneficios destacan:
Conclusión
El desarrollo de stents bioabsorbibles impresos en 3D a partir de polímeros como PCL y PLA representa
una de las líneas de investigación más prometedoras en la medicina moderna. Los estudios revisados
demuestran que esta tecnología puede fabricar dispositivos con alta precisión dimensional y
propiedades mecánicas adecuadas para aplicaciones clínicas.
Además, el control preciso de parámetros como la temperatura y la tasa de flujo permite
optimizar la
calidad del stent y adaptar sus características a distintas necesidades médicas.
Más allá de la cardiología, la impresión 3D también ofrece soluciones innovadoras para
cirugías
complejas, como las pancreáticas, mediante dispositivos personalizados que simplifican los
procedimientos y reducen complicaciones postoperatorias.
Aunque la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas
en
inglés: Food and Drug Administration) todavía limita el uso clínico de algunos stents impresos en 3D
y se requieren más estudios clínicos, la evidencia científica sugiere que esta tecnología podría
transformar el futuro de los dispositivos médicos implantables.
El stent bioabsorbible no solo representa una mejora frente al stent metálico tradicional;
también
simboliza un futuro en el que los tratamientos médicos desaparecen una vez cumplida su función,
dejando al paciente sano y sin rastros permanentes de intervención.
Referencias