¿Se puede eliminar el cromosoma extra en el síndrome de Down? CRISPR/Cas9
marca un hito en la genética
Alexis Aguirre Simental
Resumen
Científicos japoneses han logrado un avance revolucionario al eliminar el cromosoma 21 adicional en células con síndrome de Down mediante la tecnología CRISPR-Cas9, una herramienta de edición genética que permite modificar el ADN con alta precisión. Los resultados mostraron no solo la normalización del número de cromosomas, sino también mejoras en la función celular. Aunque este descubrimiento abre nuevas posibilidades terapéuticas, también plantea importantes cuestionamientos éticos sobre los límites de la intervención genética en humanos. Este artículo analiza tanto el potencial médico de esta técnica como las consideraciones sociales que acompañan estos avances biotecnológicos.
Noticiencia
El síndrome de Down, causado por la presencia de un cromosoma 21 adicional, afecta a millones de
personas en el mundo. Recientemente, un equipo de científicos japoneses, pertenecientes a
instituciones como la Universidad de Mie y la Universidad de Osaka, logró un avance significativo.
Utilizando la técnica de edición genética CRISPR/Cas9, consiguieron eliminar el cromosoma 21 extra
en células con trisomía 21, es decir, aquellas que presentan una copia adicional de dicho cromosoma.
Este logro no solo representa un gran paso en la genética y la medicina, sino que también abre
nuevas posibilidades para el tratamiento de enfermedades genéticas.
Para llevar a cabo este proceso, los científicos emplearon células madre pluripotentes
inducidas, células capaces de transformarse en diferentes tipos de células, y fibroblastos (células
de la piel), obtenidas ambas de pacientes con síndrome de Down. Estas células, que contenían tres
copias del cromosoma 21 en lugar de las dos habituales, fueron tratadas con CRISPR-Cas9. Esta
herramienta permite cortar y modificar regiones específicas del ADN con gran precisión. Los
investigadores diseñaron un sistema para identificar y eliminar una de las tres copias del cromosoma
21, sin afectar las otras dos necesarias para el correcto funcionamiento celular. Tras el
tratamiento, muchas de estas células perdieron el cromosoma adicional y recuperaron un número
cromosómico normal.
Figura 1. Representación esquemática del sistema CRISPR/Cas9.
Uno de los mayores desafíos del proceso fue garantizar que la eliminación del cromosoma extra no
causara daños adicionales en el genoma. Para superar este obstáculo, los investigadores optimizaron
la técnica y emplearon métodos avanzados de monitoreo del ADN. Además, descubrieron que la
corrección cromosómica no solo normalizaba el número de cromosomas, sino que también mejoraba
funciones celulares como la proliferación (capacidad de reproducirse) y reducía la producción de
moléculas dañinas. Este éxito fue particularmente notable en células ya diferenciadas —aquellas que
han adoptado funciones específicas y no se dividen activamente—, lo que sugiere que esta técnica
podría aplicarse no solo en células madre, sino también en tejidos ya formados.
Este avance ha sido recibido con entusiasmo por la comunidad científica, aunque también ha
suscitado
debates éticos. Por un lado, la capacidad de corregir anomalías cromosómicas a nivel celular podría
transformar radicalmente el tratamiento de enfermedades genéticas como el síndrome de Down. Por otro
lado, plantea preguntas complejas sobre los límites éticos de la edición genética y las
consecuencias de intervenir en el genoma humano.
Desde una perspectiva más amplia, este logro destaca el rápido desarrollo de la
biotecnología y nos
invita a reflexionar sobre su impacto futuro en la medicina y la sociedad. Aunque la edición
genética ofrece un potencial transformador para tratar enfermedades genéticas, es igualmente
importante considerar los riesgos y las implicaciones éticas que conlleva. A medida que avanzamos
hacia un futuro en el que la edición genética tenga un papel cada vez más relevante, es esencial
establecer marcos éticos claros que aseguren que el progreso científico beneficie a la sociedad sin
comprometer nuestros valores fundamentales.
Referencias